EDICIÓN FIN DE SEMANA

En España, el saldo en Bolsa del pe­queño in­versor cayó de 7.800 mi­llones en 2007 a 2.950 mi­llones en 2009

¿Ha llegado el momento de la renta fija?

Los pe­queños in­ver­sores huyen de la Bolsa ante la ines­ta­bi­lidad y el temor a nuevas caídas

Bolsa de Madrid
Bolsa de Madrid

Las re­cientes caídas bur­sá­tiles están ale­jando a los in­ver­sores fi­nales de la renta va­riable y re­fu­gián­dose en ac­tivos de menor riesgo por el temor a que les arrastre una po­sible co­rrec­ción. La sa­cu­dida re­gis­trada en los prin­ci­pales mer­cados de renta va­riable tras el anuncio del pre­si­dente Obama de pe­na­lizar a las grandes en­ti­dades fi­nan­cieras con una tasa tipo Tobin para re­cu­perar parte del di­nero pú­blico in­yec­tado en el res­cate del sis­tema fi­nan­ciero, ha re­cor­dado a mu­chos in­ver­sores que el tirón al­cista de las bolsas desde marzo pa­sado po­dría estar to­cando a su fin y po­dría ser un buen mo­mento para rea­lizar be­ne­fi­cios y buscar re­fugio en la renta fija.

Desde marzo pasado, cuando el Standard & Poor's 500 tocó mínimos, el índice se ha revalorizado un 65%, una subida que ha sorprendido a propios y extraños teniendo en cuenta la magnitud del desplome acaecido hasta esa fecha como consecuencia de la crisis financiera. En Estados Unidos, los fondos de inversión de renta variable, un vehículo muy extendido en el país como medio de acceder a la Bolsa, tuvieron retiradas patrimoniales por valor de unos 250.000 millones de dólares desde el desplome bursátil de octubre de 2007 hasta marzo pasado.

Se calcula que desde aquel fatídico mes de octubre los gestores de fondos de dinero, que gestionan activos de muy corto plazo, contemplaron estupefactos cómo unos 933.000 millones de dólares de pequeños inversores huían hacia activos más seguros. A pesar de que meses después la tendencia en los mercados se invirtió, en gran medida por los signos de que estaba en marcha una recuperación económica, los inversores finales siguen asomándose a las bolsas con una enorme cautela.

En el caso español, valga como botón de muestra los datos de Inverco. A diciembre de 2007, el patrimonio de los fondos que invierten en renta variable nacional arrojaba un saldo de 7.800 millones de euros, con unas suscripciones netas negativas de 2.200 millones en el año. En 2009. el patrimonio siguió reduciéndose hasta los 2.950 millones, con unas aportaciones netas también negativas de 94 millones. En cambio, los fondos de renta fija a largo plazo, un refugio para los inversores más conservadores, pasaron de tener un patrimonio de 6.380 millones de euros en 2007, con unas suscripciones netas negativas de 1.077 millones, a 8.037 millones en 2009, y un aumento neto positivo de los activos bajo gestión de 2.400 millones de euros.

Los analistas estadounidenses señalan que los pequeños inversores, escaldados por la burbuja bursátil vivida desde 2002, ven la inversión en fondos de renta fija como una prudente aproximación para tantear la temperatura de la bolsa, pero solo eso: un tanteo. Por otra parte, añaden estos analistas, al cauto inversor final que haya invertido en deuda tampoco le ha ido tan mal; las rentabilidades de los fondos de renta fija han dado una media del 13,5 por ciento, pero si lo hubieran hecho en renta variable habrían ganado un 34 por ciento.

La cuestión que viene a continuación es si estos inversores mantendrán la misma estrategia este año en que el atractivo de los fondos que colocan el dinero en bonos de alto riesgo podría agotarse, aseguran los analistas. El aumento de los descuentos de estos bonos en los mercados, por el temor extendido a que se produzcan casos de defaults, especialmente de deuda soberana de algunos emergentes, hace bastante improbable que se alcancen las pasadas rentabilidades, que llegaron a rozar el 50% el año pasado.

"Los retornos se reducirán considerablemente este año, aunque aún pueden ser razonables", afirma un analista. Además, hay una incógnita que si no se despeja este año acabará produciéndose y es el curso de los tipos de interés. Los bancos centrales están manteniendo coyunturalmente en mínimos el precio del dinero, pero cuando la situación cambie, y acabará cambiando, los inversores de renta fija se enfrentarán a una caída inevitable de los precios de la deuda.

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