Monitor de EE.UU.

La re­saca 'subprime' dis­para un ne­gocio antes res­trin­gido al gran pú­blico

El microcrédito se cuadruplica por la crisis

Las coope­ra­tivas de cré­dito evitan quie­bras de fa­mi­lias y em­presas

Credit union
Credit union

Si va­rios bancos le han de­ne­gado un cré­dito para su ne­gocio no se deses­pere, aún le quedan las coope­ra­tivas de cré­dito. Es una si­tua­ción que se está dando en Estados Unidos con suma y des­agra­dable fre­cuen­cia. La se­quía cre­di­ticia hace muy di­fícil ac­ceder a un prés­tamo, pero en el va­rio­pinto mer­cado ban­cario es­ta­dou­ni­dense existen las lla­madas credit union , o coope­ra­tivas de cré­dito, que están ha­ciendo buenos ne­go­cios con aque­llos clientes a los que las ofi­cinas ban­ca­rias les cie­rran las puer­tas. Las coope­ra­tivas de cré­dito en Estados Unidos his­tó­ri­ca­mente se han con­cen­trado en prés­tamos al con­sumo pero en la ac­tua­li­dad, y cada vez de forma más cre­ciente, han am­pliado su ac­ti­vidad a la fi­nan­cia­ción de pe­queñas em­pre­sas.

Se trata de cifras modestas, casi de microcréditos ante la dimensión del negocio bancario de financiación a PYMES en Estados Unidos que mueve 800.000 millones de dólares, pero que están sacando del atolladero a empresas y familias agobiadas por una crisis que les ha congelado el crédito cuando antes merecían hipotecas basura, tarjetas de crédito con tipos superiores al 20% y financiación abundante con nulo o casi nulo scoring. "Las cooperativas de crédito, por su naturaleza, están pensadas para atender a los que carecen de casi todo", afirma un directivo de una de ellas que se frota las manos ante las cifras de negocio: 32 millones de dólares prestados el año pasado y unos 50 millones de objetivo para éste.

Las cooperativas podrían ganar en esta crisis una posición más relevante en el mercado estadounidense arrancando cuota a los bancos más tocados, pero su capacidad de crecimiento está limitada por las restricciones legales al volumen de negocio. El sector ahora está emprendiendo una campaña para elevar el techo y varios legisladores que simpatizan con el sector están promoviendo iniciativas para duplicar la capacidad creditícia de las cooperativas, a lo que se oponen los bancos alegando que deben ocuparse de su tradicional papel de financiar a los consumidores.

En la agenda económica del Gobierno de Barak Obama ocupa un lugar destacado la financiación a las pequeñas empresas y, según los expertos, las cooperativas de crédito podrían incrementar la oferta crediticia sin coste alguno para los contribuyentes si se suavizaran las restricciones. Desde 1998, estas instituciones tienen limitado el crédito al 12,25% de los activos.

El negocio de las cooperativas de crédito ha pasado de los 10.000 millones de dólares en 2003 a los 35.000 millones a septiembre del año pasado, según datos del sector, que estima que podría crecer este año en otros 10.000 millones si prospera una reforma para aumentar el tope hasta el 25% del balance. La parálisis ya es un hecho en 180 entidades que no pueden conceder más préstamos sin violar los límites vigentes.

Las cooperativas no tributan por la concesión de créditos a sus socios, normalmente a unos tipos por debajo del mercado. La mayor parte de los varios centenares de cooperativas que operan en el país atienden casi en exclusiva a pequeños colectivos, como por ejemplo empleados que trabajan en una misma empresa. Los expertos coinciden en que si bien el papel de las cooperativas no es desdeñable en las actuales circunstancias de sequía, su impacto en la economía, aún cuando se elevaran los límites y el sector siguiera creciendo en financiación de PYMES, sería modesto.

Por su parte, los bancos se quejan de que un cambio del marco legal de las cooperativas crearía una competencia desleal por la desigualdad del régimen fiscal permitiendo a aquéllas ofrecer créditos a tipos de interés más bajos por estar exentas de impuestos.

Algunos estudios demuestran que su estatus ha permitido a las cooperativas ofrecer créditos al consumo más de medio punto por debajo que los bancos en algunos estados. Los bancos insisten en que se trata de una actividad que desarrollan ellos y que no debería estar subsidiada. "El asunto es que las cooperativas no se limitan a la típica pequeña empresa, sino que hacen préstamos a proyectos inmobiliarios, como hoteles o centros comerciales. ¿Deben subsidiar los contribuyentes esos préstamos? ", señalan en la patronal bancaria estadounidense .

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