Monitor de Lationamérica

Carlos Slim, el nuevo emperador americano

Competidor con­ti­nental de Telefónica, quiso en­trar en Prisa de la mano de Felipe González

Carlos Slim
Carlos Slim

Poco se sabe del hui­dizo em­pre­sario me­xi­cano de origen li­banés Carlos Slim y lo que se sabe es con­tra­dic­to­rio. Es rico, in­men­sa­mente rico; ha for­jado en dos dé­cadas el mayor im­perio em­pre­sa­rial de su país y acaba de con­ver­tirse en el se­gundo ac­cio­nista de la edi­tora de The New York Times , el diario más in­flu­yente del mundo, al au­mentar su par­ti­ci­pa­ción al 16,3%. Con una for­tuna va­lo­rada en 59.000 mi­llones de dó­la­res, forma parte del se­lecto grupo, junto con sus ad­mi­rados Bill Gates y Warren Buffett, de los ty­coons más mul­ti­mi­llo­na­rios entre los mul­ti­mi­llo­na­rios, según Forbes, y para ali­mentar su le­yenda de per­so­naje de pe­lí­cula de Orson Welles, su vida es casi un mis­terio ex­cepto para su es­trecho círculo de amis­ta­des, entre quienes se en­cuen­tran Felipe González y el es­critor me­xi­cano Carlos Fuentes. Para Telefónica es a veces un dolor de mue­las, ya que es su­prin­cipal com­pe­tidor en el con­ti­nente. En mo­mentos ha ju­ga­teado con el ex preidente so­cia­lista es­pañol ama­gando con un su­puesto in­terés por Prisa, el grupo de los her­manos Polanco.

"Slim es una leyenda, un hombre mito del que se habla mucho y se sabe poco pero que es muy representativo de la política y los negocios. Simboliza el ejercicio del verdadero poder y es una figura clave en la transición política de México", según el periodista José Martínez, autor de una biografía no autorizada del empresario.

Con negocios en los principales sectores económicos del país y una activa política de mecenazgo a artistas e intelectuales, la carrera empresarial de este hijo de emigrantes libaneses que hicieron fortuna en el México revolucionario está rodeada de luces y sombras. Aunque a él no le guste reconocerlo, su fortuna nace con la especulación, en la década de los 70, cuando con un grupo de amigos, este admirador de Jean Paul Getty y de Benjamín Graham, funda un broker coincidiendo con la primera gran devaluación del peso. Su despegue empieza en 1982, año en que se nacionaliza la banca mexicana tras lo cual se desata una fuga masiva de capitales que Slim supo aprovechar yendo contra el mercado comprando empresas a precios de saldo.

Como es habitual en la región, los contactos políticos son indispensables para hacer buenos negocios formando ambos un maridaje que Slim  ha sabido gestionar con éxito. El magnate ha financiado tanto campañas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del opositor Partido Acción Nacional (PAN), como las obras de restauración del casco histórico de la capital mexicana que está llevando a cabo un ayuntamiento gobernado por el  izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD). Es conocido que Slim aportó fondos a la campaña de Vicente Fox (PAN) y a la del rival de éste, y amigo personal suyo, Francisco Labastida (PRI), a quien visitó la noche electoral para darle el pésame tras conocer su histórica derrota en las urnas, que puso fin a siete décadas de hegemonía priísta. En 1994, cuando estalló una de las mayores crisis financieras de la historia reciente de México, el Gobierno de entonces apeló a Slim para que intercediera ante Washington y así mitigar el deterioro de la imagen del país.

Su gran estandarte empresarial es Teléfonos de México (Telmex), la principal empresa privada del país (gestiona el 80% del mercado local de telefonía fija), integrada en  la sociedad de cartera Carso Global Telecom, y adquirida en 1990 al Gobierno de Carlos Salinas por 1.757 millones de dólares, un precio que la oposición calificó de irrisorio, y cuyo valor de mercado alcanza ahora los 40.000 millones de dólares. Especulaciones de la época apuntaban que el hermano de Salinas, Raúl, condenado por homicidio y juzgado por  enriquecimiento ilícito, era accionista de la empresa. El empresario llegó a declarar sobre la compra de Telmex que simplemente supo utilizar la falta de regulación y las prácticas autoritarias de los gobiernos del PRI.

Slim acaba de reordenar el grupo con una oferta de compra de acciones de America  Movil, otra filial del grupo, que controla el 70% del mercado de móviles del país, sobre Telmex, si bien ambas compañías seguirán gestionadas de forma independiente, y sobre Telmex International, con la idea de crear un conglomerado de telecomunicaciones con intereses en mercados regionales tan importantes como el brasileño, e integrando telefonía fija y servicios de Internet y televisión. La operación, cifrada en unos 34.000 millones de dólares, ha supuesto el primer gran movimiento mundial en lo que va de año en fusiones y adquisiciones._ _

Retirado de la gestión diaria de su imperio que ha dejado a sus tres hijos, quienes lo conocen dicen que Carlos Slim sigue detrás de uno de los primeros grupos empresariales del mundo, con más de 250.000 empleos directos. "Él sigue siendo el cerebro", dice una persona conocedora de su ejecutoria.

 

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