ANÁLISIS

FMI: la economía global y la española no están mal, todo lo contrario

Las plañi­deras ha­bi­tuales ai­rean un pa­no­rama de­solador que los datos no con­firman

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Cualquier co­rrec­ción a la baja como la rea­li­zada por el FMI sobre la marcha as­cen­dente de la eco­nomía oc­ci­den­tal, España in­cluida, es ai­reada y exa­ge­rada por los me­dios de co­mu­ni­ca­ción, y en el caso es­pañol vi­to­reada por la opo­si­ción pa­trió­tica. Un pe­rió­dico ca­ta­lán, La Vanguardia, no se suma al coro de las plañi­deras e in­cluso se atreve a re­saltar el des­con­tento de los em­pre­sa­rios ca­ta­lanes por la de­riva ne­ga­tiva de sus go­ber­nantes in­de­pen­den­tis­tas.

Martin Wolf, comentarista macroeconómico del Financial Times, ilustra su columna de opinión con tres gráficos que se interpretan por sí solos. El primero refleja la evolución de los recientes indicadores de la actividad global: producción industrial, carteras de pedidos industriales y de servicios junto a la evolución en el volumen de los intercambios de mercancías.

Su lectura confirma la rápida mejora de las economías occidentales desde finales de 2019 junto a una ligera corrección en el tercer trimestre de 2021. El segundo gráfico, un código de barras, registra la evolución de la vacunación. Un factor clave de la recuperación.

El tercer gráfico coincide y explica el por qué de la corrección a la baja: subida de los precios de las materias primas, alimentos y metales, junto a la evolución alcista de la cotización del barril de petróleo.

Los datos contenidos en los gráficos desembocan en un juicio: “Recuperación del Covid más rápida y fuerte de lo que nadie imaginaba hace año y medio. Una inmensa deuda con los científicos, así como con la organización y eficiencia de la industria farmacéutica.”

Un buen número, sin embargo, de ciudadanos desconfían del milagr; negativas a la vacunación y a las mascarillas con la consiguiente expansión de los contagios en los estados sureños de los Estados Unidos y en algún país europeo como Rumanía.

El FMI ha revisado sus previsiones. Ligera corrección de las tasas de crecimiento de un PIB significativamente elevadas. Tasas corregidas, pero verdaderamente vigorosas. La vacunación ha marchado mejor en los países desarrollados, subraya el FMI, con España en el pelotón de cabeza, pero la todavía escasa cobertura entre los países pobres implica un riesgo nada despreciable si aparecen nuevas mutaciones del virus que afectarían no solo al conjunto de países pobres sino al resto, incluidos los desarrollados.

La recuperación acelerada ha generado un desfase entre oferta y demanda de mercancías. Escasez de semiconductores y materias primas. Precios al alza. El INE acaba de soltar una alarma estridente. Interrogante sobre la duración de este brote inflacionista, así como sobre la habilidad de las autoridades monetarias y fiscales para conservar el ritmo de actividad y al mismo tiempo desinflar las subidas de precios.

Un reciente nobel de economía argumenta que la subida del salario mínimo no influye negativamente en la evolución del empleo. En efecto, en EE.UU y en Europa, incluso en España, hay paro y escasez de mano de obra.

El contraste es dramático en el Reino Unido, donde los barcos portacontenedores no pueden descargar ante la ausencia de camiones para llevarlos tierra adentro. Tendrán que navegar hasta los puertos de la Europa continental para desde allí transbordarlos a embarcaciones más pequeñas que los devuelvan el Reino Unido.

El clima político tampoco es el de la Guerra Fría, ni mucho menos. Hay tensiones entre Estados Unidos y China, pero no parece que vayan a mayores. Se observa una menor intranquilidad en Oriente Medio y algunos brotes en el África subsahariana. Entre tanto, la Unión Europea cabalga en formación bien alineada, aunque los jinetes polacos y húngaros no acaben de acoplarse al paso de los otros Estados miembros.

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