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Acuerdo entre los países miem­bros de la Unesco, que ser­virá de guía para es­ta­blecer normas

La ética de la Inteligencia Artificial estará regulada

Se pro­ponen unos prin­ci­pios ge­ne­rales en las áreas más con­tro­ver­ti­das, como la pro­tec­ción de datos

Inteligencia artificial.
Inteligencia artificial.

Del mismo modo que en el año 1789 hubo una Declaración Universal de los Derechos del Hombre, 2021puede pasar a la his­toria como aquel en el que los es­tados miem­bros de la Unesco ru­bri­caron otro con­junto su­premo de prin­ci­pios, aunque en este caso di­ri­gido a evitar que el hombre sea des­po­jado de sus de­re­chos a través de las ca­pa­ci­dades de las má­qui­nas. El fu­turo está aqui y más en la era de la di­gi­ta­li­za­ción.

El texto, presentado en la Conferencia General de la organización, establece valores y principios comunes que guiarán la construcción de la infraestructura jurídica necesaria para garantizar un desarrollo saludable de la Inteligencia Artificial (IA).

Aspectos tan controvertidos como las herramientas de vigilancia e identificación masivas (reconocimiento facial, etc.) o la protección de datos han obtenido un marco coherente, del que, a pesar de no tener efectos vinculantes, se espera que sea un cimiento sobre el que construir regulaciones.

La Declaración es el resultado de tres años de negociaciones internacionales y del trabajo de un extenso comité de expertos provenientes de Google, Facebook, Microsoft, las Universidades de Stanford y Nueva York, la Academia China de Ciencia y Tecnología.

Protección de datos y veto a la vigilancia masiva

La Recomendación pide que se actúe más allá de lo que hacen las empresas tecnológicas y los gobiernos para garantizar a las personas una mayor protección, asegurando la transparencia, la capacidad de actuar y el control de sus datos personales. Afirma que todos los individuos deberían poder acceder a sus registros de datos personales o incluso borrarlos.

También incluye acciones para mejorar la protección de los datos y el conocimiento y derecho del individuo a controlar sus propios datos. También aumenta la capacidad de los organismos reguladores de todo el mundo para hacerla cumplir.

La Recomendación prohíbe explícitamente el uso de sistemas de IA para la calificación social y la vigilancia masiva. Califica este tipo de tecnologías son muy invasivas, vulneran los derechos humanos y las libertades fundamentales y se utilizan de forma generalizada. Por otra parte, el texto previene que no se debe otorgar personalidad jurídica a las máquinas pensantes, y que la responsabilidad última debe recaer siempre en los humanos.

Impacto en las personas y el medio ambiente

La Unesco también sienta las bases de las herramientas que ayudarán a evaluar el impacto de estos sistemas en las personas, la sociedad y el medio ambiente. El pacto contempla una metodología específica que ayudará a mejorar la capacidad institucional de los países y a recomendar las medidas adecuadas que deben adoptarse para garantizar la aplicación de la ética en la práctica.

Además, la Recomendación anima a los Estados Miembros a considerar la posibilidad de añadir el papel de un funcionario independiente de ética de la IA o algún otro mecanismo para supervisar los esfuerzos de auditoría y seguimiento continuo. Asimismo, la Recomendación subraya que los actores de la IA deben favorecer métodos de IA eficaces en cuanto a datos,

energía y recursos que ayuden a garantizar que la IA se convierta en una herramienta más destacada en la lucha contra el cambio climático y en el tratamiento de los problemas medioambientales. Se pide a los gobiernos que evalúen el impacto medioambiental directo e indirecto a lo largo del ciclo de vida del sistema de IA.

Esto incluye su huella de carbono, el consumo de energía y el impacto ambiental de la extracción de materias primas para apoyar la fabricación de tecnologías de IA. También pretende reducir el impacto medioambiental de los sistemas de IA y las infraestructuras de datos.

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