OPINIÓN

Criptomonedas, hasta de los colegios bajan al rico riesgo

La CNMV ad­vierte a Andrés Iniesta por el efecto con­tagio en una in­ver­sión de alto riesgo y no re­gu­lada

Andrés Iniesta.
Andrés Iniesta.

La Comisión del Mercado de Valores (CNMV), si­guiendo la senda pru­dente tra­zada por la Financial Conduct Authority del Reino Unido, ha amo­nes­tado a Andrés Iniesta, el autor del gol que dio a España su primer Mundial en Sudáfrica, por su ac­tiva pro­mo­ción de las crip­to­mo­ne­das. Un pre­go­nero in­flu­yente, se­guido por otros ju­ga­dores de élite como Luis Suárez o James Rodríguez. Todos ellos ja­lean las vir­tudes del nuevo di­nero.

Una asociación de consumidores estima que más de 4 millones de españoles invierten en criptomonedas y que un 41% las considera al abrigo de cualquier riesgo. Así cree también el primer restaurante de Madrid que desde este Cyber Monday admite el bitcoin como moneda de pago.

El mayor mercado de criptomonedas, Binance, continúa sin tener una sede física. No es una casualidad, comenta un editorial del Financial Times, sino una hábil estrategia para escapar de las exigencias de los reguladores. Su gran patrón, Chanapeng Zhao (CZ), ha condescendido a negociar, pero solo lo ha dicho de forma verbal a los reguladores. Este anuncio coincide con la intención de CZ de atraer a los fondos de inversión soberanos al mercado de criptomonedas.

Singapur sería el centro financiero físico elegido por Binance para fijar su sede. Una decisión que implica someterse a la supervisión y control de las autoridades. Singapur reúne además la presencia de Temasek, un gigante inversor bien curtido y buen parroquiano del mercado de las criptomonedas. Singapur como jurisdicción tranquilizaría a otros reguladores y posiblemente sería un buen anzuelo para convencer a los fondos de inversión soberanos.

Por el lado del debe hay que anotar la prohibición de la República Popular China para fabricar bitcoins en su territorio. Las fábricas emigran a Kazajstán, donde encuentran energía barata a la vez que plantean problemas al suministro eléctrico. Los gigantescos ordenadores que “minan” criptomonedas consumen tal cantidad de energía que han dejado a oscuras a las poblaciones cercanas. ¿Será Rusia una nueva sede para los mineros?

Las criptomonedas han extendido sus redes hasta escuelas e institutos. En el caso del Reino Unido, cuenta Lucy Keelaway, que una alumna suya de 15 años ha invertido 50 £ en dogecoin, 180 £ en bitcoins y 50 en cardano. Son ahorros familiares. La inversora cada mañana antes de desayunar comprueba como está el mercado. Es prudente a la hora de tomar dinero prestado. “Es muy arriesgado”, ha dicho. Y a la vez afirma: “las criptomonedas seguirán valiendo cada vez más”.

Escolares incapaces de contestar correctamente si un depósito bancario de 100 £ a cinco años y colocado al 10% arroja un valor superior, inferior o igual a 150 £, hacen de “mulas” de operadores de criptomonedas. ¿Evasión fiscal, tráfico de drogas? En definitiva, cobertura de operaciones delictivas. Interés creciente por las criptomonedas. Una buena golosina que no deja de apreciarse. No hay riesgo. Ninguna sospecha de ser esclavo de un esquema Ponzi.

Entre los 4 millones de inversores españoles en criptomonedas posiblemente ninguno recuerde el caso Rumasa y la segunda reaparición de Ruiz Mateos con sus hijos. Todos los que confiaron en aquel esquema perdieron mucho más que la camisa.

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