La Piparra

Adiós José Luis, amigo, fiel colaborador y riguroso profesional

José Luis Marco, pe­rio­dista, re­sistió a la era del co­vi­d-19 pero no a un per­cance car­díaco

José Luis Marco.
José Luis Marco.

En estos tiempos tur­bios del co­vi­d-19 mo­rirse de un in­farto irre­cu­pe­rable pa­rece un con­tra­sen­tido, un des­pro­pó­sito. Pero así es de irra­cional la vida y mucho más du­rante la pan­demia que nos asola desde hace 18 me­ses, cuando pa­decer una en­fer­medad cró­nica y do­lo­rosa pa­rece que ya no im­porta o no es pe­li­groso. No era el caso de José Luis Marco, pe­rio­dista fi­nan­ciero y co­la­bo­rador fiel desde hace casi dos lus­tros de Capitalmadrid.com, cuya salud pa­recía de hie­rro. Pero una tarde de viernes cual­quiera, de un sep­tiembre cual­quiera, José Luis nos ha de­jado pre­ma­tu­ra­mente por culpa de una pa­rada car­díaca im­pre­vista y de la que la­men­ta­ble­mente no se ha re­cu­pe­rado .

José Luis era una persona noble y con muy buen carácter, bonachón y de aspecto amable, casi tierno. Jamás elevaba su tono en los trances del trabajo y, como colega, pocos periodistas he conocido que como él escribiera tan rápido, y sin embargo de forma tan concisa y rigurosa. Me entendía con él con pocas palabras, sobre todo en las informaciones más escabrosas de estos últimos años, como es el caso del siniestro encargo del BBVA de Francisco González al ex comisario Villarejo, del que sufrió espionaje telefónico cuando escribía para el "Nuevo Lunes" de Pepe García Abad.

Dos colegas, pasados al otro lado de la barra en la información económica y financiera, que era su especialidad, junto al sector de seguros, coincidían en sus llamadas de dolor en ello, en esta tarde de viernes de fin de verano del 2021. "Era riguroso, llamaba siempre para constrastar y, en las ruedas de prensa, siempre levantaba la mano y hacía la pregunta más sutil, crítica y acertada. Era curioso que luego cuando escribía esa aparente agresividad nunca quedaba reflejada", decía uno de ellos. "Prefería pecar por defecto que por exceso, si no lo tenía todo atado y bien atado", añadía otro jefe de comunicación con el que hablaba a menudo.

Ha muerto con 54 años, un "putada" e insulto para esta vida de tensión e inquietud a la que nos condena la profesión periodística. Dos días antes de su entrada en coma, a 100 metros del hospital, me escribió un WhatsApps para decirme que ese día no enviaría nada porque no se sentía bien y padecíía taquicardias. Prometió hacerlo el fin de semana, una vez recuperado de ellas. No pudo hacerlo pero seguro que mientras acudía a Urgencias lo tenía en mente.

Me cuenta su mujer, Concha, también periodista, que José Luis iba para discjockey, su pasión junto al judo, en la que su único hijo, también de nombre José Luis, le acompañaba. Lo consiguió durante un breve tiempo en la SER, pero azuzado por la familia se matriculó en la Complu de Madrid y terminó siendo periodista. Su primer trabajo fue en la sección de Cultura del histórico YA, donde escribía sobre todo de música. Tanto lo echaba de menos este periodo de su vida que Incluso un día me sugirió que si se lo permitía, se comprometía a hacerlo, gratis total. Escribió de hecho un artículo de aniversario de uno de sus fans, interprete de heavy metal.

En diferentes etapas volvió a la radio y colaboró con Cope, Antena 3 y la Ser, pero su consagración económica y financiera se produjo desde Intereconomía, donde cubrió una de las primeras fusiones bancarias, la del Santander y Central Hispano, que marcó su trayectoria. Nadie de su generación se pudo librar de la oleada de consolidación bancaria y dolorosos EREs que se produjeron después, incluyendo la última de CaixaBank y Bankia. Pero a él le apasionaba la información sobre las cajas, cuyo modelo anticipó su final.

Pasó luego por La Gaceta de los Negocios, Banca 15 y Negocios, medios ya desaparecidos, antes de recular en www.capitalmadrid.com, donde siempre conservó el entusiasmo del primerizo y donde siguió informando con generosidad, finura y entrega. Seguidor incondicional del Atlético de Madrid, mañana no podrá ver el partido que disputará el equipo de Simeone con mi equipo, el Athletic, uno de los clásicos que nunca se perdía, aunque solo fuera para guerrear conmigo al día siguiente. Descansa en paz José Luis. Y un fuete abrazo para tu familia.

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