El gurú James Rickards ase­gura que EEUU saldrá de la crisis en 2045

La economía global tardará un cuarto de siglo en recuperarse

La Reserva Federal de San Francisco ad­vierte que la media para re­co­brarse de una pan­demia es de 30 años

Reserva Federal de EEUU.
Reserva Federal de EEUU.

La pan­demia ha hecho perder músculo a la eco­nomía es­ta­dou­ni­dense. Los te­mores por la du­ra­ción del pro­ceso in­fla­cio­nista que se ha desatado por la po­lí­tica de di­nero ba­rato y ma­sivo co­bran cada vez más fuerza, mien­tras las dudas sobre la re­cu­pe­ra­ción de la eco­nomía se acre­cien­tan. El gurú James Rickards va­ti­cina un es­ce­nario ca­tas­tró­fico al es­tilo de la Gran Depresión y ase­gura que la sa­lida del túnel no se pro­du­cirá hasta el año 2045.

Rickards es un conocido abogado, economista y banquero de inversión que se mueve bien por los círculos que definen la opinión pública norteamericana. Orador, comentarista en medios de comunicación y autor de obras sobre cuestiones de finanzas y metales preciosos, es uno de gurús más catastrofistas sobre la situación actual.

Rickards advierte que la pandemia se ha saldado con una pérdida de competitividad de la economía estadounidense. Asegura que el tejido productivo no se ha recuperado de la fuerte caída que registró en los meses de abril y mayo del año pasado. Dentro del tono tremendista de su discurso, señala que en esta posición de debilidad, Estados Unidos se asoma al fin de las medidas adoptadas por el banco central estadounidense, para sostener la economía.

“El problema inmediato es que la economía se está desacelerando claramente en este momento, justo cuando muchos de estos programas caducan y antes de que los nuevos programas entren en línea. El estado de Nueva York no cubrirá el vacío a medida que expiren los impulsores federales de beneficios por desempleo”, advierte Rickards.

Las ayudas de 600 dólares a la semana han finalizado ya. Los estados pueden compensar la diferencia con sus propios recursos, pero la mayoría no tiene, dinero. “Nueva York es claramente un estado que tiene un enorme déficit presupuestario por sí solo y la ley no le permite realizar más gastos deficitarios para emprender nuevos programas”.

El autor vuelca estas reflexiones en el digital DailyReckoning.com. Alerta de que el presidente Biden tiene previsto ralentizar el crecimiento de Estados Unidos y el del resto del mundo con una receta a base de impuestos más elevados, mayor regulación y gasto en programas como el Green New Deal.

Rickards advierte de que la deuda de EEUU asciende al 130% y que en niveles superiores al 90% el crecimiento del endeudamiento produce avances menores de la economía y también de que el banco central no está realizando una lectura correcta sobre las opciones de la economía monetaria.

“Esto es característico de una nueva gran depresión”. Los economistas definen la depresión económica como un periodo prolongado de crecimiento por debajo de la tendencia a largo plazo o del crecimiento potencial.

El autor señala que un estudio del Banco de la Reserva Federal de San Francisco en colaboración con una serie de académicos muestra que de las 19 pandemias de mayor mortalidad, desde la Peste Negra a mediados de la década de 1300, el tiempo medio para volver a los niveles de tipos de interés, crecimiento y empleo fue de más de 30 años.

“No nos recuperaremos completamente de esta pandemia hasta 2045 o más tarde en términos de ahorro, consumo, desinflación, bajas tasas de interés y bajo crecimiento”, señala Rickards.

Energía cara

El encarecimiento de los precios de de la energía en Europa está perjudicando no sólo a los consumidores, sino también a las familias, asegura Tsvetana Paraskova en OilPrice. Y asegura que la situación ha provocado un triple efecto devastador: menor poder adquisitivo del consumidor, menor producción industrial y mayores costos operativos.

“Las gigantescas empresas europeas, desde la química y la minería hasta el sector alimentario, dicen que los altísimos precios del gas y la electricidad están afectando sus márgenes de beneficio y obligando a algunas de ellas a reducir sus operaciones”, asegura Paraskova.

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