El Gobierno re­cibe la mala no­ticia del menor cre­ci­miento en el se­gundo tri­mestre

La economía crece menos, el déficit es inferior al del pasado año pero la inflación se dispara

Hacienda logra au­mentar los in­gresos y re­ducir los gastos y las ex­por­ta­ciones re­sisten

El BCE.
El BCE.

Funcas, el centro de es­tu­dios de las an­ti­guas cajas de aho­rro, lo ha de­jado bien claro: “Los prin­ci­pales Bancos Centrales con­si­deran que el alza de los pre­cios es un fe­nó­meno tran­si­torio pro­ve­niente del en­ca­re­ci­miento de los se­mi­con­duc­tores y las ten­siones sur­gidas a raíz del ca­rácter sú­bito de la re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca”. Pero aún así con­viene plan­tearse la pre­gunta clave: ¿Es la in­fla­ción la prin­cipal ame­naza de la re­cu­pe­ra­ción? Incierta res­puesta mien­tras la eco­nomía dis­mi­nuye su ritmo de cre­ci­miento,

El PIB de España en el segundo trimestre no ha crecido ese 2,8% de la previsión inicial del INE si no un modesto 1,1%. FUNCAS sí apuesta por un avance del 4,8% del empleo a tiempo completo durante 2021. La productividad también crecería un 1,4% durante el año. En la encuesta de coyuntura de las exportaciones se señala que calidad y aumento de la competencia es el segundo factor más relevante después de la demanda externa para explicar el incremento de nuestras exportaciones.

El déficit público en los primeros seis meses del año, 48.662 millones de euros, es inferior a los 69.860 millones del mismo periodo de 2020. Se ha producido un incremento de ingresos y una reducción de gastos. Los panelistas de FUNCAS, normalmente muy conservadores, pronostican una reducción del déficit de las administraciones públicas durante 2021 y 2022 del orden del 8,1% y 5,7% del PIB, respectivamente.

En cuanto a la inflación no todos coinciden con los Bancos Centrales. El comentarista macroeconómico Martin Wolf alerta: “las excepcionales políticas expansivas del 2020 no tienen ya justificación. En efecto cuando los hechos cambian los Bancos Centrales tienen que cambiar sus orientaciones estratégicas. La hora ha llegado.” Wolf echa mano de una serie de gráficos sobre el tipo de interés real que desde 1960 se ha deslizado por una pendiente más acentuada, incluso, a partir del año 2000.

Otro gráfico muestra el continuo incremento de los ingresos de los más favorecidos y de como este grupo ha aumentado su disponibilidad de ahorro. Un código de barras señala, así mismo, el repunte súbito de la inflación: un 4% en Estados Unidos y un 3% en Alemania.

La desigualdad en la distribución de la renta y la alta propensión al atesoramiento del segmento más rico de la población serían dos factores determinantes del estancamiento de la economía en el medio plazo. No hay inversión real suficiente para activar el crecimiento.

Sin embargo y contrariamente a las opiniones de M. Wolf el proyecto europeo de “nuevas generaciones” así como el enorme gasto público en los Estados Unidos no pueden dejar de tener un efecto de arrastre del sector privado. Los mercados financieros de bonos y acciones no tendrían en este escenario ningún motivo para no seguir el crecimiento de la economía real.

Es cierto que los mercados financieros andan un tanto a la deriva, pero todo descenso es seguido de una recuperación. El bono alemán sube tres puntos básicos.

Y por aquí después del susto del INE no hay más remedio que mirar lo que sucede y ver ese gigantesco aumento del tráfico, así como del consumo en general y de la solidez y continuidad de las exportaciones. El volcán de la isla de La Palma, las inundaciones y el volcán del INE no nos dejan respiro cuando empezamos a prescindir de la mascarilla.

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