Los ex­pertos des­tacan el ejer­cicio de re­sis­tencia de estos ac­tivos con todo en contra

Las criptodivisas aguantan en pie el veto de China y se hacen mayores

Con mucha vo­la­ti­li­dad, el bit­coin se la juega a corto en el te­rri­torio de los 40.000 dó­lares

Gram, la criptomoneda de Telegram
Gram, la criptomoneda de Telegram

El veto de China a todas las tran­sac­ciones con crip­to­di­visas no llegó en un mo­mento cual­quiera. Cuando se anun­ció, el pa­sado 24 de sep­tiem­bre, el precio del bit­coin ya había em­pe­zado a co­rregir con fuerza desde ni­veles muy pró­ximos a los 50.000 dó­lares a los que le había lle­vado el gran re­bote ini­ciado a me­diados de julio desde los mí­nimos del año. La prohi­bi­ción tenía el ob­je­tivo de pro­vocar un au­tén­tico te­rre­moto que no se ha pro­du­cido. En ab­so­luto.

Con la gran crisis de Evergrande de por medio como factor determinante añadido, a la cotización de las grandes criptomonedas se le puede aplicar el dicho de que "chispea, pero no llueve". En realidad, China está dando continuidad a una corrección lógica tras el gran rally de julio y de agosto que, desde el veto, no llega al nivel del 10%. Y lo mismo ocurre en el caso de la segunda criptomoneda más líquida, el ethereum, que también aguanta el tirón.

"Puede que sea algo pronto para hacer valoraciones definitivas, pero creo que los inversores en criptomonedas están haciendo un ejercicio de madurez. Las ventas fueron importantes el día que se decretó el veto, pero luego han ido perdiendo fuerza, como puede observarse en las cifras diarias de contratación del bitcoin y del ethereum. Lo de China es un palo, pero hasta cierto punto era esperado", señala un gestor de carteras de una firma anglosajona.

Efectivamente, para estos activos siempre en el centro de la polémica, el veto de China es una prueba de fuego que de momento están pasando con nota a punto de entrar ya el último cuarto de un año en el que han vuelto a llenar el bolsillo de los inversores. Cuando empezó el mes de octubre de 2021, el bitcoin navegaba por niveles ligeramente superiores a los 11.000 dólares y en marzo había superado los 60.000 tras una carrera asombrosa.

Desde entonces y después de una corrección tan potente como sana, va buscando el punto de equilibrio. Lo que es evidente es que el mercado de criptodivisas va madurando o, lo que es lo mismo, ganando entereza frente a los golpes. Ahora, y al menos de momento, el impacto del veto chino no ha tenido ni la mitad del que tuvo en primavera la decisión de la segunda economía del mundo de prohibir a sus bancos dar servicios de criptomonedas a sus clientes.

Fuerte castigo del mercado

Entonces, el mercado castigó a las monedas virtuales con una caída de más del 20% generada a toda velocidad. Y se cuentan por muchos los episodios de fuertes descensos provocados por un 'tweet' -ahí están como ejemplo los de Elon Musk, capaces de mover el precio un 10%- o un rumor más o menos malintencionado. A todo eso empiezan a sobreponerse las criptomonedas, que sin dejar atrás una gran -por momentos brutal- volatilidad, ya no son tan fáciles de manejar.

"La gran diferencia es que cada vez hay más inversores institucionales con posiciones significativas en criptomonedas, y eso les da cada vez más estabilidad", señalan en un gran 'broker' de monedas digitales. La realidad es que, para muchas grandes gestoras, las grandes criptodivisas son ya consideradas como una gran alternativa de inversión. Una alternativa de alto riesgo, pero que debería tener sitio en las carteras en su proporción adecuada.

La gran paradoja es que mientras los estados aumentan su presión sobre las 'criptos' -Estados Unidos y Europa preparan reglas del juego restrictivas- son cada vez más las empresas y gestoras de fondos que dan el 'placet' a estos activos. Es el caso de un peso tan pesado como BlackRock, que ya califica al bitcoin como potencial moneda alternativa. Sus fondos ya dan entrada a esta criptodivisa, un paso decisivo para la industria financiera mundial.

Artículos relacionados