TARIFAS ELÉCTRICAS

El PP exige cam­biar la ta­rifa re­gu­lada que el Gobierno de Rajoy creó aunque ahora sea di­fe­rente

Miembros del PSOE piden la cabeza de la ministra Ribera por el desmadre eléctrico

Se acusa a la mi­nistra de fa­vo­recer a los in­tereses eléc­tricos y de no haber sido más dura en el Congreso

Teresa Ribera e Ignacio Galán.
Teresa Ribera.

El precio de la luz se ha con­ver­tido en un ma­rasmo de ideas y ata­ques fu­ri­bundos entre PSOE y PP que lo único que ha con­se­guido es en­ra­bietar cada vez más a los con­su­mi­do­res. La vi­ce­pre­si­denta ter­cera y mi­nistra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, puede ser la gran sa­cri­fi­cada de la guerra in­terna que hay abierta en el seno so­cia­lista. Unidas Podemos está pre­sio­nando a su vez para sacar ade­lante su pro­puesta de crear una eléc­trica pú­blica. Y el PP se ha lan­zado ya en tromba contra Pedro Sánchez.

En los dos meses con el problema abierto en canal, hay un solo punto claro: las tarifas eléctricas seguirán subiendo sin saber hasta cuándo y cuánto. Lejos de existir una solución al problema, la vuelta a la actividad parlamentaria ha generado una mayor insatisfacción entre los consumidores domésticos. ¿Razones? Ningún partido da soluciones claras para que el recibo logre bajar. Por el contrario, hay demasiada demagogia de los partidos políticos para echarse en cara los problemas reales que afectan al bolsillo de los consumidores.

Ni la batalla política anunciada por Ribera en Bruselas ni las propuestas del PP y su líder Pablo Casado para bajar el precio de la luz convencen a nadie. En primer lugar, el partido de la oposición habla de modificar la tarifa regulada, conocida como PVPC, cuando fue quien el ex ministro de Industria José Manuel Soria quien la cambió en 2014, debido a que el precio del megavatio hora se disparó hasta los 100 euros.

Entonces, se modificó el modelo Cesur o de subastas por el actual, conocido como pool o marginalista, donde todas las energías cotizan pero con una singularidad: la última energía que entra es la que marca el precio. En medio de un mercado que se está mostrando muy volátil con el gas disparado y con los costes del CO2 igualmente incontrolados, estos dos elementos han provocado que esta fórmula que, en su momento benefició a los consumidores del mercado regulado, se haya convertido en una trampa mortal y que todos los partidos políticos renieguen de dicho sistema.

Además del gas natural y el CO2, se ha incorporado un elemento añadido a la gravedad de la situación. Por primera vez, la ministra Ribera ha culpado a la electricidad hidroeléctrica que procede de las centrales hidráulicas, y no a las centrales de ciclo combinado que funciona con gas natural, de ser la energía más cara del mercado mayorista. De ahí también que Ribera haya señalado con el dedo a las empresas hidroeléctricas de ser las culpables de los aumentos tan elevados.

Piden la cabeza de Ribera

Tal situación ha abierto un fuerte debate entre el PSOE y Unidas Podemos por la necesidad de crear una empresa pública de energía. Algunos miembros del PSOE han criticado incluso a Ribera por haber tardado demasiado tiempo en acusar a las empresas eléctricas de falta de empatía y de anunciar la modificación del artículo 55 de la Ley de Aguas para poner en orden las actuales concesiones hidráulicas que gestionan este tipo de centrales.

Se ha llegado incluso a sugerir que la vicepresidenta tercera de favorece en alguna medida a algunas empresas del sector -incluso al sector entero- y de no ser mucho más dura con lo que califican de excesos de alguna compañía. Por ese motivo, el ala más crítica del PSOE ha pedido la cabeza de Ribera, algo que el presidente Pedro Sánchez ha rechazado rotundamente porque sería dar alas al PP y al resto de la oposición por haber fracasado en un problema que le quema en las manos.

Se ha comentado incluso que la intervención de Ribera en el Congreso fue muy técnica, con explicaciones que no convencieron a los consumidores y que las únicas partes que entendieron las explicaciones de la ministra fueron las propias empresas eléctricas.

Las presiones de Unidas Podemos

Por su parte, Unidas Podemos quiere aprovechar el momento de debilidad del Gobierno con el problema de las tarifas para sacar adelante su propuesta de crear la empresa pública de energía. El partido de la coalición ha presentado una proposición de ley en el Congreso con el nombre de Producción Eléctrica Española, con el objetivo de incorporar las centrales hidroeléctricas cuya concesión vayan caducando y añadir nuevas instalaciones de renovables. Insta, a su vez, a la ministra Ribera a que acelere el mecanismo para recortar los llamados beneficios caídos del cielo de las instalaciones nucleares e hidráulicas.

Esta propuesta ha sido en todo momento rechazada por algunos miembros del Ejecutivo. La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ha puesto en cuestión la eficacia de crear una empresa eléctrica para abaratar los precios de la luz. “Tenemos que centrarnos en medidas eficaces y no en otras ideas que ya sabemos que no lo son”, declaró en su momento.

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