BOLSA

Prim, al tran tran y al vino vino

La vo­la­ti­lidad no es una de las prin­ci­pales ca­rac­te­rís­ticas de Prim. Eso hace que mu­chos ope­ra­dores cen­trados en el día a día no vean a esta com­pañía como una buena op­ción para ob­tener altas ren­ta­bi­li­da­des. Desde 2012 ha lo­grado ce­rrar todos los años con subidas, salvo en 2020 de­bido al fuerte im­pacto de la pan­de­mia.

Sin embargo, el fabricante de materiales ortopédicos y quirúrgicos viene demostrando en los últimos años su capacidad para mantener un crecimiento constante que le ha llevado a cotizar en zona de máximos en el marco de una de las crisis más profundas de los mercados financieros.

Desde 2012 ha logrado cerrar todos los años con subidas, salvo en 2020 debido al fuerte impacto de la pandemia. Una corrección que logró contrarrestar más que de sobra el año pasado al apuntarse una revalorización de más del 50%.

Una subida en la recta final del año apuntalada por unas excelentes cuentas. El beneficio de Prim al cierre del tercer trimestre se elevó a cerca de 12 millones de euros, casi duplicando el logrado en igual período del año anterior. Todo ello gracias al aumento de las ventas superior al 13%. Toda una demostración de fortaleza.

Este comienzo del nuevo año, el valor parece haberse encallado en torno a los 14,5 euros por acción, ligeramente por debajo de sus máximos. Los expertos, en cualquier caso, siguen confiando a ciegas en su potencial. Creen que la evolución está siendo muy similar a la del ejercicio anterior con un primer mes sin apenas cambios para luego dar el estirón conforme va presentando sus cuentas.

Si se confirman sus buenas previsiones, dicen que el valor podría ir a buscar los 16 euros en los próximos meses. Con todo, en caso de entrar ahora en el valor, aconsejan tener una especial vigilancia al soporte que tiene sobre los 13,8 euros por acción. Este nivel parece un suelo firme, pero de perderlo por alguna situación anómala del mercado se abriría un preocupante hueco bajista que podría tardar tiempo en recuperar.

Su alta rentabilidad por dividendo, del orden del 4%, y un PER de 18 veces, más que razonable para su capacidad de generar caja, permiten asumir las compras con unos riesgos bastante limitados.

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