La nueva Ley de Vivienda, a punto de salir del horno, preo­cupa a los in­ver­sores

Colonial y Merlin sufren en septiembre intensos ajustes, pese a las buenas previsiones

La subida de tipos y la re­ce­sión ponen en jaque al sector in­mo­bi­liario

Colonial
Colonial

El sector in­mo­bi­liario se las pro­metía muy fe­lices a prin­cipio de año, con las ventas dis­pa­radas y los al­qui­leres su­biendo a buen ritmo. Pero todo ha cam­biado casi de la noche a la mañana. Las subidas de tipos de in­terés apli­cadas a partir de mayo por la Reserva Federal y algo más tarde por el Banco Central Europeo con el ob­je­tivo prio­ri­tario de con­tener la in­fla­ción ha ge­ne­rado fuertes in­cer­ti­dum­bres que han fre­nado en seco al sec­tor.

Una de los primeros efectos de la subida de tasas ha sido el alza inmediata del euríbor, el índice al que se referencia la mayoría de los créditos hipotecarios en España, con el consecuente encarecimiento de las hipotecas.

Por otro lado, el endurecimiento monetario ha enfriado el ritmo de crecimiento económico, abocando a las principales economías del mundo hacia la recesión. Ante la menor la menor confianza en la economía y las restricciones en la capacidad de compra generada por la inflación, parece obvia la pérdida de confianza y que los consumidores se muestren cada vez más reacios a realizar grandes compras como las de vivienda.

El impacto ha sido inmediato. El sector inmobiliario ha caído en un profundo declive después de ser uno de los sectores más dinámicos a comienzo de año. Las compras ahora son cada vez menores y los plazos de venta se alargan. Solo la demanda de los extranjeros está logrando sostener el mercado de las segundas residencias y puede que eso no dure mucho.

Aunque los expertos descartan grandes descensos, pues aseguran que no en los últimos años no se ha producido una burbuja, los cierto es que la vivienda puede ser la siguiente ficha de dominó en caer con caídas en los precios en los próximos años. La puntilla para una economía que está al borde de la recesión.

Tampoco el alquiler atraviesa su mejor momento. El arrendamiento ha dejado de ser una buena opción para muchos propietarios ante las restricciones de la nueva Ley de Vivienda que se prevé entre en vigor en este cuarto trimestre. Ante este incierto panorama, los accionistas empiezan a huir de las grandes inmobiliarias.

El mercado observa con preocupación el futuro a corto de Colonial

Entre las empresas del sector que se está llevando la peor parte se encuentra Inmobiliaria Colonial. No en balde, ha llegado a marcar mínimos anuales a finales de septiembre en 4,7 euros por acción. Su cotización cae más de un 38 % en el acumulado del año, casi la mitad de esta caída se ha producido en septiembre, para situarse en su nivel más bajo de los últimos seis años. Incluso por debajo de los peores momentos de la pandemia.

La subida de tipos y el alto riesgo de recesión estarían penalizando al grupo, a pesar de cerrar el primer semestre con un excelente balance. Entre enero y junio el grupo ha ganado 355 millones de euros, lo que supone multiplicar por más de dos el beneficio contabilizado un año antes.

De hecho, los expertos empiezan a quitarle su apoyo. Entre los cambios más recientes se encuentran los de Citigroup que en julio ya observaba que aún quedaba por llegar lo peor y recortó un euro su precio objetivo de 5,9 a 4,9 euros por acción. Esta nueva valoración se sitúa en línea con el actual precio de mercado. La firma aconseja mantenerse al margen del valor, de momento, más allá de posibles rebotes puntuales. Una visión que comparten los analistas técnicos después de que su perfil técnico haya roto importantes niveles de soporte.

El mercado todavía confía en la mejora de previsiones de Merlin

Algo mejor, aunque tampoco para tirar cohetes, aguanta Merlin Propertis. El valor se ha adentrado en terreno negativo tras sufrir una caída del 12 % en septiembre. Un importante ajuste que contrasta con los buenos resultados mostrados al cierre del primer semestre. El grupo inmobiliario no solo ha ganado 492 millones de euros a junio, un 158 % más, gracias a la venta de las oficinas del BBVA y a una intensa actividad comercial, sino que también le ha servido para mejorar sus previsiones para el conjunto del año.

Con todo, tanto los analistas como el mercado empiezan a vislumbrar piedras en el camino de aquí a final de año. Barclays, por ejemplo, ha rebajado recientemente su estimación de precio objetivo de 11,6 a 10,4 euros por acción. La firma, en cualquier caso, sigue confiando todavía en el grupo, a pesar de perder en estos días el nivel de los 8 euros por acción.

En este sentido, los analistas técnicos se muestran mucho más preocupados. El valor ha perdido importantes soportes y corre el riesgo de seguir corrigiendo hacia las inmediaciones de los 7 euros si no cambian las condiciones del mercado, marcada por una notable pérdida de confianza en la economía y en especial en el sector inmobiliario.

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