El sector cree que puede al­canzar el punto de equi­li­brio si el eu­ribor se es­ta­bi­liza

La banca reduce el peso de las hipotecas fijas, pero aún no es suficiente

Apenas un tercio de la con­tra­ta­ción total era a tipo va­riable en el mes de sep­tiembre

Hipotecas fijas.
Hipotecas fijas.

La banca em­pieza a qui­tarse de en­cima una parte to­davía pe­queña del peso que su­pone el enorme des­equi­li­brio entre el por­cen­taje de hi­po­tecas fijas y va­ria­bles en la nueva con­tra­ta­ción. Las pri­meras si­guen ga­nando el par­tido, pero ya no lo hacen por go­leada como ocu­rría hasta el pa­sado mes de ju­nio. Desde en­ton­ces, el peso del tipo fijo ha caído desde el má­ximo his­tó­rico del 75,4% hasta el ac­tual 68%.

Siete puntos menos que son una bendición para el sector financiero, que durante todo 2021 y hasta la primavera de 2022 había vendido más tipos fijos que nunca en la historia a precios de saldo. “Alguna entidad vendió estas hipotecas a tipos nominales por debajo del 1% hasta marzo, antes de que el Banco Central Europeo (BCE) empezase a girar la manivela de los tipos de interés”, señalan fuentes del sector.

Efectivamente, todos los bancos españoles llenaron su cartera de nuevas hipotecas de tipos fijos asumiendo márgenes estrechos. Pero todo valía para asegurar ingresos estables con el Euribor todavía en negativo y sin la más mínima expectativa de que el comienzo de las hostilidades en Ucrania obligaría a los bancos centrales a uno de los giros más drásticos de su historia en política monetaria. Hoy, el Euríbor roza ya el 3%.

Desde el segundo trimestre del año, la banca fue cambiando de estrategia para empezar a vender menos tipos fijos y muchos más variables. Beneficiarse de la subida de tipos es el objetivo, pero en plena subida del Euribor no ha sido suficiente reducir mucho el precio de los tipos variables. Por el camino, ha sido necesario encarecer los tipos fijos, que ahora son sensiblemente más caros y ejercen un efecto disuasorio creciente.

Por encima del 4%

“Incluso así, hay quien prefiere pagar ya más de un 4% a tipo fijo antes que ligar su suerte a la del Euribor. Pero hay otros perfiles que aceptan mejor el riesgo y están entendiendo que el tipo fijo, que hace nueve meses era un auténtico chollo, ahora ha dejado de ser una oportunidad. Cada vez son más las personas que se decantan por el tipo variable, pero aún estamos lejos del equilibrio necesario”, señalan en un banco mediano español.

En el sector están de acuerdo en que a medida que el euribor suavice la histórica e imparable subida de 2022, el tipo variable seguirá ganando adeptos. Creen que lo peor del rally del índice hipotecario ya ha pasado y ponen como ejemplo el recién terminado mes de noviembre, en el que la escalada del índice respecto a octubre desde el 2,62% hasta el 2,83% ha sido suave en comparación con meses anteriores.

Como referencia muy cercana, desde el cierre de agosto hasta el de septiembre el Euríbor se movió al alza 100 puntos básicos desde el 1,24% hasta el 2,23%. Un ritmo insoportable en el tiempo. “Parece evidente que va a llegar al 3%, pero conviene recordar que estos tipos son relativamente normales. El problema es que venimos de una situación de tipos negativos completamente anormal que había malacostumbrado a los hipotecados”, señalan en el sector.

El sector celebra el avance de la cuota de mercado de las hipotecas variables en las nuevas operaciones, pero creen que falta mucho por hacer para llegar al nivel deseable a medio plazo, que sería volver a niveles del 50% del total a lo largo de 2023. Un objetivo ambicioso para el que la banca no va a reparar en esfuerzos, con toda la potencia de su maquinaria comercial activada para consolidar la vuelta del tipo variable.

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