El or­ga­nismo de­fiende su in­de­pen­dencia ante los grandes fondos in­ter­na­cio­nales

El Gobierno pone a la CNMV contra las cuerdas tras su asalto a Indra

El des­mon­taje del buen go­bierno de la com­pañía exige de­ci­siones rá­pidas y con­tun­dentes

Sedes de Indra
Sedes de Indra

El pre­si­dente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Rodrigo Buenaventura, se en­frenta a su pri­mera gran prueba de fuego en el su­per­visor bur­sá­til. El hombre que en di­ciembre de 2020 llegó al cargo con un perfil emi­nen­te­mente téc­nico y un nunca visto con­senso del 100% de los grupos par­la­men­ta­rios del Congreso tiene en Indra un ma­rrón de enormes di­men­sio­nes.

La toma total de control del consejo de Indra por parte del Gobierno deja a Buenaventura en una posición compleja. A un lado, el Ejecutivo que propuso su nombramiento; al otro, nada más y nada menos que los grandes fondos de inversión que no caben en su asombro ante un movimiento que deja fuera de una tacada a cuatro consejeros independientes gracias al apoyo de la Sepi, Sapa y el fondo Amber.

"Sabemos, por todas las experiencias del pasado, que es muy difícil demostrar que hay acción concertada en este tipo de acciones. Pero si no la hay en este caso, no la va a haber en ninguno", señalan en fuentes bursátiles respecto a este trío de accionistas que suman el 37% del capital. Es decir, por encima del 30% que dice la ley que obligaría al lanzamiento de una OPA si varios accionistas están totalmente alineados.

La cuestión es si la Sepi debería lanzar una OPA por el 75% de Indra que no controla. Toda la contundencia de la que ha hecho gala el Gobierno cargándose al ala crítica del consejo es suavidad en las declaraciones de Buenaventura, que ha denominado el cese de los consejeros como "llamativo" -la junta de Indra fue, desde luego, un auténtico espectáculo- y como "preocupante" también. Respecto a la presunta concertación, no se moja aún.

Cuestión de tiempo

El tiempo dirá, pero lo cierto es que el Gobierno ha puesto una enorme patata caliente en manos de la CNMV. Lo que está sobre la mesa es el buen gobierno de una empresa que en un sólo día ha perdido el 17% de su valor en Bolsa por el golpe sobre la mesa del Gobierno. No es la primera vez que las intromisiones del Ejecutivo golpean a la compañía en Bolsa, pero nada ha sido comparable a lo de la sesión del viernes.

"El problema no es tanto la reputación de la CNMV como la propia imagen del conjunto del mercado español. El supervisor tiene que investigar y pronunciarse, y ya no tiene delante a fondos más o menos activistas y reivindicativos -por ejemplo, hay que recordar que Polygon solicitó a la CNMV hace dos años la investigación de la OPA sobre MásMóvil de varios grandes fondos de capital riesgo-, sino a auténticos gigantes.

Por ahí están el fondo soberano de Noruega, indignado con los acontecimientos de los últimos días, Fidelity, Vanguard, JP Morgan, BlackRock, Deutsche Bank o T.Rowe. Todos ellos sienten que les han cambiado las reglas del juego en pleno partido, como los miles de accionistas particulares que ven como la acción de Indra ha sufrido su mayor caída diaria en más de 20 años por razones que en nada obedecen a la gestión empresarial.

Pronto aparecerán tecnicismos, matices, pequeños detalles que nos dirán por qué sí y por qué no hay acción concertada en Indra. Sea cual sea el veredicto final, Buenaventura puede salir zarandeado por una actuación evitable o, cuanto menos, manifiestamente mejorable del Gobierno. Lo peor sería un castigo de los fondos en forma de más ventas de acciones de Indra que, por qué no, podrían trasladarse a otros valores donde el Ejecutivo tiene algo que decir.

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