La Sepi ob­tendrá un re­pre­sen­tante más con la in­cor­po­ra­ción de Juan Moscoso

Indra impacta la crisis de su junta y acelera a julio la remodelación de su consejo

Joseph Oughourlian con­si­guió re­volver la Junta pero se que­dará sin puesto por de­ci­sión de Moncloa

Joseph Oughourlian
Joseph Oughourlian

Cambiarlo todo para que todo siga igual. Esa pa­rece ser la norma que se ha im­puesto en Indra que prevé ce­rrar el pró­ximo mes de julio la com­po­si­ción de su nuevo con­sejo tras la atri­bu­lada junta ge­neral en la que Amber Capital con­si­guió -con el be­ne­plá­cito tá­cito de la Sepi- el cese de cuatro con­se­jeros in­de­pen­dientes y forzó la sa­lida de un total de seis tras la re­nuncia de dos vo­cales más. Al Gobierno de Pedro Sánchez no le gus­tado nada el efecto me­diá­tico de lo que ha pa­sado en la tec­no­ló­gica.

La Comisión de Nombramientos Retribuciones y Gobierno Corporativo de la tecnológica trabaja a marchas forzadas para cerrar en ese plazo la nueva composición del consejo con el objetivo de que, al menos la mitad, sean vocales independientes. La cuestión es que, una vez que Marc Murtra renunciara, el martes, a su voto de calidad parece que el equilibrio de poderes perseguido por el Código de Buen Gobierno y una de las causas de fricción con los consejeros salientes, parece que desaparece.

La tarea no es sencilla si se considera que ha de cubrir seis vacantes y que el perfil perseguido es el de consejero independiente; una ‘especie’ altamente perseguida por todo tipo de empresas en los últimos meses, incluidas las más ‘tranquilas’.

Pero, además, los candidatos tienen que contar con las ‘bendiciones’ de la Sepi (primer accionista con el 25,159%) y del hiperactivo grupo Amber Capital (cuarto accionista) constituido por el empresario y financiero francés Joseph Oughourlian (tiene raíces armenias y libanesas), que, directa e indirectamente, controla el 4,18% de la empresa.

El resto de accionistas significativos de la empresa: los fondos de Fidelity y el Banco de Noruega guardan silencio, al menos de momento, a la espera de acontecimientos.

La Comisión de Nombramientos Retribuciones y Gobierno Corporativo de Indra está presidida por un consejero independiente, Ignacio Martín (consejero también de Repsol y Acerinox) y formada por Antonio Cuevas (dominical, Sepi) y por Francisco Javier García (independiente, consejero de Acerinox, Tubacex y Hochtief).

Según comunicó la tecnológica, este Comité estará asesorado por un experto independiente y externo cuya contratación no ha sido confirmada aún. Se da la circunstancia de que la consultora KPMG fue la encargada de evaluar el desempeño del consejo de Indra en su gestión anterior y sus informes carecieron de cualquier tipo de salvedad. Algo que no se sabe muy bien en este momento si la favorece (por su conocimiento de la compañía) o perjudica para la obtención del nuevo contrato.

De los catorce consejeros que, tradicionalmente, ha tenido Indra (seis dominicales, seis independientes y el presidente, que se engloba en la categoría de ‘otros’), han quedado ocho. Presidido por Marc Murtra, el consejo está formado por Luis Abril e Ignacio Mataix (consejeros Ejecutivos); además de los representantes de la Sepi, Antonio Cuevas y el ex ministro de Industria, Miguel Sebastián; más Jokin Aperribay (dominical, Sapa), y los independientes Francisco Javier García e Ignacio Martín.

Sea como fuere, el objetivo interno es cerrar la composición del nuevo consejo en julio ya sea en la convocatoria ordinaria del mes o de una posible convocatoria de consejo extraordinario que no se descarta.

Por tanto, está claro que el nuevo ejecutivo elegido por la Sepi para ampliar su representación en Indra, Juan Moscoso, deberá esperar para que su elección sea oficial. Con su nombramiento, el grupo público ampliará su representación de dos a tres consejeros. Pero su incorporación al consejo de Indra se hará coincidir con la de los nuevos consejeros ya que hacerlo antes hubiera sido “mal entendido, al menos desde el punto de vista formal”-según fuentes próximas a la empresa- en medio del terremoto de ceses y fugas que se produjo en la junta general.

Amber, sin consejero

Según fuentes próximas a Indra, la posible entrada de Amber Capital en el consejo es “difícil”. Al parecer, la Sepi ha insistido en que se cumpla la regla no escrita de la representación proporcional; una costumbre que es muy bien vista desde la óptica del Buen Gobierno Corporativo. Eso supone que el inversor francés necesitaría el 7,7% de participación en Indra para poder reclamar un puesto en el consejo.

Frente a ello, sin embargo, otras fuentes apuntan a Sapa. La empresa vasca, titular del 5% del capital de Indra, tampoco llega a ese límite y, sin embargo está representada por Jokin Aperribay.

Estatutariamente, Indra puede ampliar su consejo hasta los quince miembros pero, dado el clima social y mediático imperante parece poco probable en este momento.

Sin embargo, lo de entrar en una empresa y quedarse fuera no parece ser el estilo de Amber Capital ni el de su socio fundador y presidente.

Cabe recordar que Oughourlian es el mayor accionista del Grupo PRISA, con una participación del 29,84%. A finales de 2014, Amber Capital aprovechaba el desplome de Prisa en Bolsa para hacerse con el 3% de su accionariado a precios mínimos. Cinco años más tarde, en abril de 2019, fue nombrado vicepresidente de PRISA y tras la destitución de Javier Monzón, en diciembre de 2020, donde su voto fue decisivo, se convirtió en el presidente interino del primer grupo mediático español.

Por ello, quedarse fuera de los órganos de decisión de Indra puede ser considerado, cuando menos, ‘temporal' vista su trayectoria inversora; aunque, por contra, su entrada en el consejo de una empresa de Defensa y Tecnología como Indra, tradicionalmente considerada estratégica, podría ser visto con recelos en un escenario bélico como el actual.

El mercado acogió ayer con cierto pesimismo los vaivenes en la dirección de la compañía que se dejó en Bolsa el 1,65% frente a las ganancias del 2,5$% de la jornada anterior. Indra se cotiza a 9,08 euros por acción después de haberse negociado más de 910.000 títulos por un montante total superior a los 81 millones de euros.

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