Venderá la edi­to­rial Editis para poder que­darse con la líder eu­ropea del libro

Vivendi mantiene su interés en Prisa como futura plataforma para hacerse con Hachette

El grupo de Bolloré busca a un com­prador in­ter­na­cional sin pre­sencia en Francia

Prisa, Santillana.
Prisa, Santillana.

Prácticamente ju­bi­lado a sus 70 años, Vicente Bolloré aca­para en Francia la aten­ción eco­nó­mica y fi­nan­ciera a la es­pera de ope­ra­ciones de gran ca­lado en el sector edi­to­rial y au­dio­vi­sual, como la ur­gente bús­queda de un com­prador para Editis, nu­mero dos del sector de la edi­ción. El ob­je­tivo re­cién anun­ciado, y cuyo cierre está pre­visto para des­pués del ve­rano, es im­pedir que las au­to­ri­dades de com­pe­tencia de la Unión Europea re­chazen la ad­qui­si­ción del líder galo y nú­mero tres mun­dial Hachette, y evitar que se re­pro­duzca lo que su­cede en Estados Unidos con la compra de Simon&Schuster por parte del líder mun­dial Bertelsmann.

Aunque no tenga la misma envergadura financiera, para la venta de Editis a un tercero fuera de Francia, Bolloré empleará el mismo esquema utilizado con Universal Music Group (UMG), con cuya venta y salida a Bolsa obtuvo más de 5.000 millones de euros de plusvalías. Vivendi empezará por repartir la empresa entre sus accionistas, de acuerdo a sus participaciones financieras, con que Grupo Bolloré recibirá un 29,5%, una vez que Editis salga a cotizar a la Bolsa de París.

Es lo que ha sucedido ya con UMG en Bolsa holandesa. En su salida, el valor de mercado inicial de 33.000 millones superaba las previsiones más optimistas, alcanzando casi los 50.000 millones. Pero, con Editis, según los analistas, no pasará lo mismo: pese a ser la “número dos” del sector, con un volumen de negocio de solo 850 millones de euros, Editis lleva tiempo perdiendo terreno, también bajo la batuta de Vivendi, que desde enero de 2019, cuando la adquirió al Grupo Planeta por 830 millones de euros, solo ha invertido 50 millones en la mejora de red de distribución.

Historia pasada

De hecho, desde su fundación a finales de la década de 1990, encuadrada en el grupo Havas de Vivendi, Editis cambió varias veces de manos (Lagardère, Planeta…), y generalmente como moneda de cambio para la realización de otras operaciones de mayor calado. Es lo que vuelve a pasar ahora: para el grupo de Vicente Bolloré, la máxima prioridad consiste en cerrar rápidamente la venta de Editis, para poder explorar todas las posibilidades representadas por la adquisición del Grupo Lagardère, que tiene a la editora Hachette como perla principal.

Aunque no se conoce todavía el nombre del futuro comprador, Bolloré garantiza que la operación no afectará el actual equilibrio de fuerzas en el mercado editorial francés, donde Hachette ocupa de largo la primera posición (Bruselas hubiera rechazado cualquier tentativa de fusión con Editis, que es la número dos del sector). Editis no quedará en manos galas y tendrá que tener un nuevo dueño extranjero, que no sea ningún fundo de inversión, sino un grupo dispuesto a realizar una apuesta de futuro, a largo plazo, sin objetivos especulativos.

Prisa, en el centro de la especulación

El candidato ideal que más suena en Francia es el Grupo Prisa, dadas sus eventuales sinergias, tanto en España como en Latinoamérica. Eso ya fue a todas luces el gran objetivo de Vicente Bolloré cuando decidió entrar en Prisa, inicialmente para reforzar las maniobras supuestaente políticas del fondo Amber Capital, propiedad mayoritaria de su “buen amigo” Joseph Oughourlian, presidente del grupo español gracias, entre otros, a Bolloré. Vivendi pidió permiso para hacerse con hasta un 30% del capital, sin pasar por una OPA, aunque la petición no se llegó a formalizar, ante el clarísima falta de receptividad de las autoridades españolas y del Gobierno de Pedro Sánchez.

En todo o caso, a primeros del 2023 Vivendi pretende tener cerrada la venta de Editis. El precio que se baraja en el sector está en torno de los 1.000 millones de euros, con que los accionistas de Vivendi, empezando por el Grupo Bolloré, tendrían garantizada una plusvalía de 200 millones, a expensas de lo que digan los inversores, con la esperqada operación de salida a Bolsa. De lo que no cabe duda, es que Vivendi se dará prisas en cerrar la venta para empezar a disfrutar a lo lindo con la adquisición de Hachette.

Sinergias esperadas

Por ello se especula con la cuestión de las sinergias y las ambiciones del Grupo Bolloré, con Hachette como objetivo. Sus grandes posibilidades de desarrollo, no tanto en España, donde ya publica el 70% de los libros escolares, el 60% de los diccionarios, el 54% de los libros de bolsillo, más de la mitad de literatura general, sino en los mercados exteriores (es la número tres en USA y la uno en Reino Unido, que es donde obtiene las dos terceras partes de sus ingresos, que el último año alcanzaron los 2.600 millones de euros.

De hecho, Hachette tiene sobradas razones para felicitar a la administración norteamericana, que puso en manos de la Justicia une acción dirigida contra la adquisición por 2.180 millones de dólares, anunciada a final de 2020, de la segunda mayor editora del país, Simon&Schuster, por parte del líder nacional Penguin Random House, que tiene como dueño al número uno mundial Bertelsmann. El riesgo de oligopolio y el impacto negativo que tendría para los autores en Estados Unidos, serían aún más graves que los que tendría la operación gala Hachette/Editis.

La adquisición del grupo Lagardere (además de Hachette están también medios emblemáticos como la radio Europe1, JDD – el jornal del domingo - y Paris Match), solo podrá acelerar el cambio generacional y estratégico ya iniciado por el grupo Bolloré: el histórico despacho ocupado hasta hace poco por el patriarca Vicente Bolloré, tiene un nuevo dueño en su hijo Yannick, al frente también de un nuevo equipo dirigente, y al que cabe la misión de utilizar el tesoro de guerra acumulado por el padre: unos 10.000 millones de “cash flow”, y otros 5.700 millones que el armador suizo MSC pagará por el imperio logístico/portuario africano creado por Bolloré.

Consolidación familiar

La nueva la estrategia pasará por concentrar toda la capacidad en la consolidación del grupo familiar (compuesto por diversas holdings), con una estrategia de internacionalización y diversificación multimedia. Tirando de Hachette y Canal Plus (9 millones de abonados en Francia, 14,7 millones en el exterior y la expectativa de alcanzar los 50 millones en 2030), el objetivo consiste en crear una Disney francesa, utilizando el libro, la BD, etc., como moneda de entrada en el negocio de las adaptaciones cinematográficas, series, filmes, juegos de video.

Cabe subrayar, igualmente, que con la nueva generación Bolloré al mando, también cambiará la imagen negativa creada por el patriarca, con sus convicciones religiosas integristas, a favor del Oriente Cristiano, y por la utilización política de los medios de Vivendi. Empezando por la televisión CNews, que en las recientes elecciones presidenciales fue puesta al servicio del polémica Eric Zemmour, pero cuyo feroz discurso, con tintes racistas, dirigido contra la parte de población de origen magrebí y africana, fue rechazado por una gran mayoría de electores.

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