El pe­si­mismo sobre el cre­ci­miento eco­nó­mico se dis­para a fi­nales del primer se­mestre

Los consumidores europeos frenan su demanda de crédito ante los nuevos tipos

La en­cuesta del BCE muestra el es­tan­ca­miento en las ex­pec­ta­tivas de au­mento de renta

BCE.
BCE.

Los con­su­mi­dores de la zona euro son mucho más pe­si­mistas que las au­to­ri­dades mo­ne­ta­rias en todo lo que se re­fiere a la si­tua­ción y las pers­pec­tivas de re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica tal como de­mues­tran los re­sul­tados de la en­cuesta sobre ex­pec­ta­tivas de los con­su­mi­dores que ela­bora men­sual­mente el Banco Central Europeo (BCE).

El sondeo de junio muestra a las claras que los consumidores perciben y esperan un panorama bastante más sombrío que las previsiones del banco emisor tanto en la evolución de los precios, como en el desarrollo del empleo, el crecimiento económico, el mercado inmobiliario o el acceso al crédito.

En este sentido, los consumidores de la eurozona perciben que las condiciones de acceso al crédito en los doce meses anteriores se han endurecido ligeramente y sus expectativas a doce meses vista prácticamente no varían. El porcentaje de consumidores que indican que han solicitado un crédito en los tres últimos meses —dato que se recaba trimestralmente— vuelve a bajar, en este caso, en un punto porcentual hasta el 12,7 % en abril de 2022, frente al 13,7 % registrado en enero.

En nuestro país, la Encuesta sobre Préstamos Bancarios realizada por el Banco de España muestra que, durante todo el segundo trimestre, los bancos han endurecido sus criterios para conceder créditos y que las condiciones de los mismos son ligeramente peores tanto en nuestro país como en la Unión Económica y Monetaria (UEM). Para los analistas del Banco de España, la contracción de la oferta está determinada por el aumento del riesgo que suponen la inflación disparada, la guerra de Ucrania, y las incertidumbres sobre la política monetaria.

Como es lógico, la evolución de las intenciones de endeudamiento de los consumidores (incluyen recursos al crédito en forma genérica: préstamos, tarjetas, etc.) vienen derivadas tanto de las proyecciones sobre los tipos de interés cuyo aumento ya ha iniciado el BCE, como de las condiciones del mismo y, muy especialmente, de las perspectivas de empleo que tengan.

En ese sentido, los europeos prevén que las hipotecas sean cada vez más caras durante los próximos doce meses y se sitúen en el 4%, frente al 3,3% en que los propios consumidores las situaban a principios de este año. En ese mismo periodo, el Euribor pasaba del -0,447% de finales de enero al 0,852% con que cerró junio; una subida de 130 puntos básicos

Además, las condiciones de acceso al crédito en los doce últimos meses se han endurecido ligeramente, tal como lo perciben los consumidores europeos, cuyas expectativas para los próximos doce meses prácticamente no varían.

En España, donde la gran banca ha registrado un excelente primer semestre en el mercado hipotecario, la demanda ha girado hacia las hipotecas a tipo fijo, bonificadas en función de los productos que el consumidor contrate con la entidad, que empiezan a rondar esas magnitudes previstas por los consumidores. Así, por ejemplo, para un préstamo hipotecario a 30 años y bonificado, el comprador de vivienda español tiene productos al 4% TAE como la Hipoteca Fija Bonificada del Banco Santander; el 3,364% TAE de la Hipoteca Casa Fácil Fijo de CaixaBank o el 2,91% TAE de la Hipoteca Fija del Banco Sabadell.

Panorama pesimista

Por contra, las expectativas de los consumidores sobre el crecimiento del precio de su vivienda a doce meses vista caen de forma marginal hasta el 3,3 %. Tras observarse cierto impulso alcista en 2021, dice el BCE, “las expectativas se han ido estabilizando desde octubre de dicho año”.

En esa misma línea, las expectativas de crecimiento económico a doce meses vista empeoran desde mayo para prever una caída del –1,3 %. Este pesimismo está por encima de cualquier distinción de edad. En consonancia con ello, los consumidores temen un empeoramiento del mercado laboral que sitúa la tasa de paro en el 11,5 %, en niveles próximos a los registrados a principios de año. En abril de 2022, los datos trimestrales muestran que las expectativas de los desempleados encuestados de encontrar un trabajo en los tres meses siguientes se habían reducido del 26,7 % en enero al 23,8 %. La probabilidad esperada de perder el empleo en los tres meses siguientes también se redujo, del 10,3 % en enero al 9,5 % en abril.

En términos de renta, las expectativas relativas al crecimiento de la renta nominal a doce meses vista se mantienen en el 0,9 %; aunque son más elevadas (1,8 %) entre los consumidores con entre 18 y 34 años de edad y para aquellos con rentas muy bajas.

La percepción sobre el incremento del gasto nominal en los doce meses anteriores no dejó de aumentar desde abril de 2021 y alcanzó el 5 %. Los consumidores con un nivel de renta inferior a la mediana son quienes mayor aumento del gasto nominal perciben. En cuanto al crecimiento futuro de dicho gasto, las expectativas de los encuestados a doce meses vista se suben hasta el 3,9 %.

La encuesta muestra a un consumidor (de la eurozona) que percibe un aumento de los precios más acusado que el que reflejan las estadísticas.

De ese modo, la percepción de inflación por los consumidores europeos en los doce meses anteriores a junio (fecha del último muestreo) aumenta de forma acusada, al igual que sus expectativas de inflación futura. La tasa de inflación mediana percibida en dicho período empeora en seis puntos básicos para situarse en el 7,2 % a finales de junio.

En ese momento, el IPC armonizado de la zona euro se situaba oficialmente en el 6%. Y, como las sensaciones permanecen, los consumidores esperan que los precios se sitúen dentro de un año en el 5 %. Algo que parece contradecir de pleno las ‘optimistas’ previsiones del banco presidido por Christine Lagarde que estima que la inflación general se desacelere desde el 7,2 % con que cerrará este año hasta el 2,6 % en 2023 y el 1,8 % en 2024.

La encuesta sobre las expectativas de los consumidores (CES, por sus siglas en inglés) recaba información sobre las percepciones y expectativas de los consumidores de la zona del euro, así como sobre su comportamiento económico y financiero.

La CES incluye opiniones y percepciones sobre diversos indicadores que van desde la inflación, al consumo, la renta, la actividad del mercado residencial y los precios de la vivienda, hasta las condiciones del mercado de trabajo, la financiación al consumo, el ahorro y la inversión o las condiciones de financiación y de acceso al crédito, las perspectivas económicas generales y otros asuntos relacionados con los bancos centrales.

La CES se realiza mediante cuestionarios a unos 14.000 consumidores, de 18 años o más, procedentes de seis países de la zona del euro: Bélgica, Alemania, España, Francia, Italia y Países Bajos, que representan el 85 % del PIB y el 83,8 % de su población.

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