MONITOR DE LATINOAMÉRICA

El pre­si­dente confía en Ocampo en Hacienda para ge­nerar calma y con­fianza

Gustavo Petro modera su discurso sin renunciar a los cambios radicales

Comienza en Colombia, en medio de la in­cer­ti­dum­bre, la ‘era de la iz­quierda’

Gustavo Petro, pte. de Colombia.
Gustavo Petro, pte. de Colombia.

El primer pre­si­dente de iz­quierda en Colombia, Gustavo Petro, ha lan­zado un men­saje de tran­qui­lidad a los mer­ca­dos, pero sin re­nun­ciar a los cam­bios so­cio­eco­nó­micos ra­di­cales que pro­puso en cam­paña. Petro pro­mete re­formar a fondo el país con sus pro­puestas de trans­for­ma­ción eco­nó­mica, entre las que están la transición a la energía verde y la sus­ti­tu­ción del sis­tema ex­trac­tista, y las re­formas tri­bu­ta­ria, de pen­siones y del sis­tema de sa­lud, que ge­neran am­plia des­con­fianza en el sector pri­vado, mer­cados e in­ver­sores in­ter­na­cio­na­les.

En la toma de posesión, este domingo pasdo, del ex guerrillero y ex alcalde de Bogotá, a la que asistió el Rey de España Felipe VI, y en una ceremonia cargada de simbolismos, Petro remarcó los grandes temas que le llevaron a la presidencia: la igualdad, la paz, el medio ambiente, los más desfavorecidos y un modelo económico, social y ambiental sostenible. “Hoy empieza nuestra segunda oportunidad. Trabajaré para conseguir la paz verdadera como nadie”, dijo Petro, que llamó a “dejar atrás en Latam los bloques, grupos y diferencias ideológicas y trabajar juntos”.

En la formación de su Gabinete, aún no completado, el mandatario ha tenido que hacer equilibrios para contentar a sus partidarios y, al mismo tiempo, mostrar signos de moderación y de que gobernará para todo el país, conocedor de que cuenta con la oposición a su programa económico de amplios sectores de la población y el sector privado y la desconfianza de los inversores.

Los mercados financieros colombianos están nerviosos porque temen que los planes de Petro dañen la economía, en particular su propuesta de transición desde el crudo y el carbón a energías renovables. Su idea es dejar atrás la economía ‘extractivista’ y dejar de depender de los combustibles fósiles para transitar a una economía sostenible, frenando la concesión de nuevas licencias de exploración petrolera y prohibiendo nuevas explotaciones de petróleo.

Transición energética

Para templar ánimos, Petro ya ha avanzado que no pretende abandonar el capitalismo, sino “desarrollarlo” y entre sus planes están declarar la emergencia económica (algo que su nuevo ministro de Hacienda juzga muy difícil) y reducir la inflación; frenar nuevas exploraciones de petróleo para impulsar la transición energética; cambios en salud y pensiones y una reforma tributaria que afectará a los ricos. El sector privado, que teme un drástico cambio de rumbo en la política económica y desconfía de su plan de eliminar gradualmente petróleo y carbón, ya que entrañaría un golpe a las finanzas del país, ya ha invitado a Petro a tomar decisiones negociadas para impulsar la confianza.

Para liderar su promesa estrella de avanzar hacia una economía no extractivista, Petro ha designado a Irene Vélez, procedente de la izquierda y con amplia experiencia en el sector ambientalista, como ministra de Minas y Energía. La llegada de Vélez manda una clara señal del compromiso que tiene el nuevo gobierno para cambiar la estrategia energética del país, si bien Petro, y su ministro de Hacienda José Antonio Ocampo, han dicho que no se parará la explotación de combustibles fósiles en estos cuatro años, aunque esperan frenar métodos como el ‘fracking’ y fortalecer la energía verde. Entre otros nombramientos destacados desde el ángulo más progresista está el de Iván Velásquez como ministro de Defensa.

Pero, al mismo tiempo, y en un guiño al centro-derecha y al sector empresarial, ha situado al frente de Hacienda a José Antonio Ocampo, uno de los economistas colombianos más reconocidos, para tratar de enviar un mensaje de calma a los mercados y generar confianza en sectores económicos inquietos con su programa. Ocampo tiene la misión de sacar adelante una reforma fiscal que aumente la tributación de las rentas más altas y, de entrada no descarta una contrarreforma para disminuir impuestos a los empresarios, según el recaudo que se obtenga de la reforma que presentará estos días.

Reforma impositiva

El plan de Petro es un sistema impositivo progresivo a partir de una reforma orientada a gravar a las 4.000 mayores fortunas. Ha dicho que no apuntará hacia las empresas productivas sino a activos improductivos, dividendos y transferencias al exterior. La meta es aumentar el espacio fiscal 5,5 puntos del PIB anuales a través del alza de la recaudación y destinar la mitad a nuevos gastos y la otra a reducir déficit. En su discurso, Petro dijo que “el 10% de la población tiene el 70% de la riqueza, lo que es una amoralidad”.

Ocampo deberá lidiar con la alta inflación, con un crítico nivel de endeudamiento, con un déficit fiscal del 5,6% del PIB, con el peso en caída frente al dólar y con una tasa de desempleo de 15,2%. Asimismo, deberá vigilar el camino hacia el progresivo abandono de la industria extractiva en un país como Colombia, que tiene en el petróleo el 35% de sus exportaciones y la primera fuente de ingresos del Estado y las regiones. Asimismo, ha designado ministro del Interior a Alfonso Prada, quien estuvo a cargo de la campaña electoral en 2014 del expresidente Santos y fue secretario general de la presidencia durante su administración. Y, en la misma línea, ha nombrado titular de Exteriores a Álvaro Leyva, político conservador que tendrá la misión de liderar el cambio clave en la política exterior de Colombia que pasa por la normalización de las relaciones con Venezuela y una postura más crítica con EEUU, país con el que Petro quiere renegociar el TLC vigente.

España es primer inversor europeo y segundo mundial tras EEUU, con 17.211 millones en la última década. Allí operan 700 empresas españolas, en todos los sectores, desde Sacyr, Ferrovial, OHLA, Repsol y Acciona a ACS, FCC, BBVA, Mapfre, Santander, Naturgy, Comsa, Telefónica, Inditex, Indra, Ortiz, NH, Hotusa, Grenergy y Meliá. Y un creciente número de renovables y pymes.

Artículos relacionados