El mer­cado teme una nueva oleada de ventas de los grandes fondos in­ter­na­cio­nales

La ofensiva recaudatoria del Gobierno pone aún más a la defensiva a los gestores

Los ana­listas creen que las tasas sólo pueden re­trasar la re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica

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La ba­talla fiscal que ha puesto en marcha el Gobierno para subir im­puestos de forma más o menos se­lec­tiva para salvar las cuentas pú­blicas ha caído como un jarro de agua fría -otro más- en la co­mu­nidad in­ver­sora y muy es­pe­cial­mente entre los ges­tores de las grandes firmas in­ter­na­cio­na­les. Creen que en un es­ce­nario de de­bi­lidad eco­nó­mica en el que la OCDE di­buja un cre­ci­miento del 1,5% para España en 2023, la re­cu­pe­ra­ción se re­tra­sará más aún.

“Más impuestos significan directamente menos actividad económica. El problema de España es que hay mucha improvisación del Gobierno, capaz de sacarse de la manga un impuesto de 3.000 millones en dos años a la banca en cuestión de unos pocos días. Ahora tocan otros conceptos deprisa y corriendo, con un componente muy político para hacer frente a la propuesta general de rebaja del Partido Popular”, señalan en una gestora internacional.

Que Hacienda esté preparando subidas en el IRPF, en el impuesto de sociedades o en las rentas del capital no hace sino añadir más leña al fuego de la perplejidad. En un momento clave para afrontar la crisis económica con máxima unidad, los dos grandes partidos se han situado en posiciones que no pueden ser más antagónicas. Quien más quien menos tiene claro que la escalada continuará con los comicios de 2023 de fondo.

Entre los inversores institucionales crece la idea de que España va a ser un país difícilmente previsible en los próximos meses. La campaña electoral hace ya muchas semanas que ha empezado y cogerá más y más intensidad hasta las autonómicas y las municipales de mayo, y en un segundo tramo hasta las generales de finales de año. En este escenario, la orden es la de no comprar el mercado español, muy infraponderado en estos momentos.

Oleada de ventas

“Estamos viendo una oleada de ventas en toda Europa desde que comenzó el verano. Los inversores detectan que el continente va a sufrir en plena desaceleración económica y con sólo una pequeña parte de la subida de tipos de interés -todavía en un muy insuficiente 1,25% en la zona euro- necesaria para contener el crecimiento de la inflación ejecutada. Pero hay mercados que lo están haciendo peor ahora, como el español”, señalan fuentes bursátiles.

Efectivamente, el Ibex 35 es el gran índice más castigado de Europa en los tres últimos meses, en los que ha perdido alrededor del 9% de su valor. Es decir, casi el doble que el Euro Stoxx 50. Poco a poco, la bolsa española va perdiendo la ventaja que tenía en 2022 respecto al resto de los grandes índices. Una ventaja a su favor que se había gestado gracias a la gran subida de la banca y que ahora se está diluyendo a toda velocidad.

“La estrategia de retirar posiciones en España está haciendo daño sobre todo tras la última corrección de las empresas de mediana capitalización. Hay muchas gestoras que tienen limitaciones de inversión por tamaño, y no entran en compañías que valen menos de 1.000 o de 500 millones de euros de euros en bolsa. Notamos que cada vez hay menos interés de los inversores internacionales, a pesar de que hay precios muy atractivos en muchos casos”, señalan en un gran bróker.

Aunque los fondos extranjeros ya han retirado muchas posiciones en el mercado español desde que empezó el verano, es posible que ahora den otra vuelta de tuerca suficiente, la suficiente como para dejar al Ibex en una situación de franca depresión. Alrededor de los 7.500 puntos, está ofreciendo una creciente sensación de impotencia, sin fuerza para el rebote. Un gallinero impositivo de lo más revuelto no va ayudar a la vuelta del dinero internacional, que amenaza con una larga ausencia.

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